16 may 2012
1 ago 2011
CON LOS MEGA-COLEGIOS SE PRIVATIZA LA EDUCACIÓN PÚBLICA
5 jun 2010
LA EDUCACIÓN DEBE SER DE ALTA CALIDAD Y FINANCIADA POR EL ESTADOIntervención del senador Jorge Enrique Robledo en la Audiencia Pública “Sobre la financiación de la universidad: análisis del impacto del proyecto de reforma a la Ley 30 de 1992”, Salón Boyacá del Capitolio Nacional, 20 de mayo de 2010.
No voy a centrar mi intervención en los temas de detalle del proyecto de ley ni tampoco de la Ley 30. Va a haber aquí más ponencias al respecto y voy a dedicar mi intervención a comentar el problema de fondo. El problema de fondo ¿cuál es? Primero, la crisis financiera de las universidades públicas. No alcanza la plata, suben las matrículas, cae la calidad, se quiebran las universidades, no hay cupos suficientes, en fin, mil problemas. El gobierno pasa un proyecto de ley que se supone va a arreglarlos modificando la Ley 30, que es la de la financiación. Aquí estamos para analizar qué tan cierto es que ese cambio va a componer las cosas o, por el contrario, va a sesgarlas en una dirección absolutamente incorrecta, además de no resolver el problema financiero. Sobre los detalles habrá más puntadas en el curso de la Audiencia. Simplemente, quiero enfatizar este aspecto, pero mencionando desde ya que el doctor Wasserman, rector de la Universidad Nacional, tiene razón cuando señala que la plata va a ser insuficiente y que el proyecto apunta a direccionar un cierto tipo de universidad que no es que le conviene a Colombia, sino, comento yo, es la universidad que quiere el uribismo. Él no usa estas palabras pero señala con claridad que se trata de direccionar las cosas así y todo, en la lógica de la privatización.
Una educación mediocre para una economía mediocre
Voy entonces a explicar por qué es tan nefasta la política que privatiza la educación pública, porque el paquete sigue siendo el mismo, así en el proyecto nos tiren unos pesos, y cuál es el fondo de una política educativa contraria a una educación de alta calidad. Y voy a ilustrar el asunto utilizando el caso del TLC con la Unión Europea y citando algo que dijo algún exrector de la Universidad. Me propongo probar que aquí, con el libre comercio, lo que hay es una especie de conspiración en contra del progreso material, científico y tecnológico del país y para crear un aparato educativo cada vez más mediocre, que sea el que requiere una economía mediocre.
El capitalismo le hizo grandes aportes al progreso de la humanidad en su papel de derrotar al feudalismo, una fase más atrasada. Esclareció, por ejemplo, que los hombres nacíamos iguales, que no era verdad que unos tenían sangre azul y otros, quienes trabajaban, la que tenemos todos. Estableció que el poder no podía ser una monarquía e impuso la concepción republicana, instaurando la posibilidad de elegir a los gobernantes. Hizo valer una serie de concepciones democráticas, llenas de limitaciones pero de fondo democrático. Y consagró además las soberanías nacionales como un punto clave del progreso social: una nación, así sea más débil, no debe ser sojuzgada, aplastada u oprimida por naciones más poderosas y por imperios. Ese es el principio, en últimas, de la soberanía nacional. Pero el punto al que quiero llegar es a que uno de los aportes más importantes de esa burguesía al progreso de la humanidad fue la revolución del sistema educativo. Hoy aquí estamos en una batalla contra una concepción regresiva. Tratan de llevarnos casi que hacia un feudalismo adecuado al siglo XXI.
Qué fue lo que se estableció. Primero, que todos los habitantes de un país deben educarse, salir de la ignorancia terrorífica del Medioevo, época en que eran ignorantes hasta los reyes. Primera idea, cubrimiento universal. Segunda idea, educación en todos los niveles, no solo en los básicos primarios sino también en los más altos. Tercero, y esto es muy importante reivindicarlo ahora, educación no confesional, es decir, libertad de cátedra y de investigación, el derecho de profesores y estudiantes a pensar como quieran con independencia del pensamiento de las directivas y de las rectorías. Y cuarto, educación de alta calidad, porque si la educación no es de alta calidad, constituye una estafa. Si un muchacho pasa por todos los años de la educación básica y media, y resulta que al final no sabe lo que debería saber, se convierte en una estafa. La mala calidad no desarrolla a los países.
Le educación de alta calidad es responsabilidad del Estado
Todo esto tropezaba con un problema y es que estas metas son altamente costosas. Entonces la revolución ¿en qué va a consistir, además de transformar la concepción, el rumbo, el pensamiento de cómo hacer avanzar a los países? En la idea, primero, de reconocer que la familia, las personas, la vida privada, no eran capaces ya de atender las inmensas necesidades que estaban apareciendo. Tampoco las comunidades religiosas tenían el músculo económico ni el poder suficiente para hacer realidad esa educación universal y de alta calidad y por supuesto gratuita para que pudiera estudiar todo el mundo, porque el capitalismo es por definición un sistema lleno de pobres. ¿Qué es entonces lo que sucede? Que el Estado, probablemente por primera vez en la historia de la humanidad, dice que desarrollar el conocimiento a altísimos niveles y cubriendo a todo el mundo es una responsabilidad suya. ¿Por qué una responsabilidad del Estado? (Y fíjense que no estamos hablando de socialismo, sino de capitalismo). Porque el Estado es el más formidable poder económico de cualquier sociedad y solo él es capaz de cumplir con estas funciones. De lo anterior se deriva que la educación se convierte en un derecho, es decir, el ciudadano adquiere el derecho a ser educado a los más altos niveles por cuenta del Estado y gratuitamente para que pueda cubrirse a todo el mundo. Lo que digo suena muy fácil, pero fue una batalla de siglos en la que todavía estamos. Esta puede ser la concepción que predomina en Francia o en los países nórdicos e incluso en Alemania. En Colombia hubo avances en este sentido, pero la privatización viene echándolos atrás.
¿Y qué es lo que se está estableciendo en la privatización? La educación como mercancía. ¿Qué quiere decir como mercancía? Que alguien la ofrece en el mercado y la gente la compra o no la compra dependiendo de si cuenta o no con capacidad de pago. ¿Cuál es el problema de la educación como mercancía? Muy simple. Que mucha gente, por ser un bien tremendamente costoso, no la puede pagar porque se trata de una educación larga en el tiempo, compleja en sus niveles de ascenso y de alto nivel. Entonces convertir la educación en mercancía lo que significa primero que todo es excluir de la educación a un número inmenso de seres humanos que no pueden pagarla. Y segundo, y quiero enfatizarlo, la calidad depende del costo de la matrícula. He insistido en señalar que por norma general la educación privada es sinónimo de mala calidad, por lo menos en lo que tiene que ver con la educación del pueblo. La educación privada de los hijos de los magnates puede ser tan buena como las mejores de las públicas, pero sobre la base de matrículas carísimas que puedan contratar a los mejores profesores, las mejores bibliotecas, los mejores centros de investigación. Pero la educación privada barata o relativamente barata es por definición de mala calidad. Y esto es fácil ilustrarlo. Siempre será mejor el almuerzo de cien mil pesos que el corrientazo de dos mil. Siempre será mejor un automóvil de cien millones de pesos que un pichirilo de cuatro o de cinco. Siempre serán mejores los zapatos más costosos que los más baratos. Es algo elemental y fácil de entender.
Luego, lo que nos están proponiendo con las políticas privatizadoras es una educación que excluye a mucha gente y que educa a los restantes de una mala manera. Ya tenemos más de la mitad de la educación superior privatizada y siguen imponiéndose todas las concepciones de privatización dentro de la universidad pública. Comentábamos ahora con el rector de la Universidad del Tolima, por ejemplo, que ya los posgrados de las universidades públicas están todos privatizados en cuanto a los precios de sus matrículas, con todo lo que eso significa en lo que tiene que ver con la exclusión de millones de colombianos que no pueden acceder a ellos. Hagamos entonces sinónimos educación privada y exclusión.
Esa educación mediocre se traduce en dos efectos muy negativos. El primero, los individuos que se gradúan de esas universidades de garaje terminan castigados, porque en el mercado laboral ya no todos los ingenieros son iguales. Aquí cada ingeniero civil sacará su título y quien lo va a contratar mirará de qué universidad viene y dependiendo de cuál sea le darán o no el puesto, porque saben que hay un vínculo entre el tipo de título, la marca del título como en los carros, y la capacidad del individuo. Pero hay un problema aún más grave y es que nos afecta socialmente. A un país lo desarrolla que haya muchos ingenieros, pero en el entendido de que sean buenos ingenieros. Pero si a los ingenieros se les caen los puentes o se les tuercen porque no aprendieron el cálculo que deberían aprender, no podrá haber progreso. Resumiendo, entonces, la privatización es sinónimo de mala calidad, mirada por donde se mire. Surge aquí una pregunta: si todos estamos de acuerdo en que no es posible desarrollar el mundo ni un país sin una educación de cubrimiento universal y de alta calidad, ¿por qué la política es la privatización? El fenómeno tiene una explicación bien simple y es que esta educación de alta calidad de la que yo hablo es pensando en un país avanzado, de verdad moderno, desarrollado, vinculado a procesos complejos de producción. Pero si se está pensando es en un país de quinta categoría, se puede resignar a una educación de quinta categoría.
La especialización del libre comercio, según Mockus
Entonces expliquemos qué es lo que nos quieren hacer con el libre comercio. Estamos en el debate sobre el Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea, centrado en los daños a la ganadería, la parte menos grave, si se quiere, con todo y lo dañina que es. Lo peor del libre comercio es que nos deja en el subdesarrollo científico y tecnológico, lo que también explica por qué la política es la de la privatización. Les voy a aclarar qué es libre comercio con la exposición que hizo ayer el doctor Antanas Mockus, candidato a la Presidencia de la República, defendiendo el TLC: “¿Cuál es la ventaja de firmar el TLC?” Y contesta: “Que los países saben que se especializan”. Y agrega: “Siempre dejarán ganadores y perdedores en cada lado.” Esa es siempre una concepción del libre comercio, pero no es ahí donde me quiero detener. Dice después: “Podemos decir que los ganadores serán los trabajadores de las flores en Colombia y los trabajadores de los lácteos en Europa”. O sea que se quiebren los de la leche porque van a ganar los de las flores. Sigo citando: “Es como sistematizar la división del trabajo y firmarla (esta es la clave), especializarse.”
La explicación apunta a que no debe haber leche porque va a haber flores. Pero ahí hay una imprecisión que quiero resaltar: no nos vamos a especializar nosotros en flores y ellos en leche. Nos vamos a especializar en flores si es que es cierto que habrá flores, que estaría para discutirse, y ellos no se están especializando solo en leche, un producto más, sino también en alta tecnología, en producción complejísima. Europa es el continente del mundo que más alta tecnología exporta. Esa es la especialización del libre comercio. Nosotros en la producción de materias primas mineras y agrícolas, y las grandes potencias en todo tipo de procesos científicos y tecnológicos complejos. Por eso ellos necesitan educación de altísimo nivel y a nosotros nos basta con una educación mediocre. Lo que hace la globalización es que ellos se especializan en lo complejo, nosotros en lo simple. Ellos en los procesos de alto valor agregado, con mucho trabajo complejo, y nosotros en producir materias primas.
Si esto se entiende, comprenderemos por qué la educación en Colombia tiende a ser una educación de pacotilla. El modelo económico nos condena a ser un país de quinta categoría, como lo fuimos con España, una colonia especializada en la producción de materias primas agrícolas y mineras. Por eso estoy enfatizando en que, con el TLC con la Unión Europea, nos van a cambiar el progreso del país por espejitos. Nuevamente aparecieron con los espejitos los mismos que se llevaron el oro de América. En lo que nos van a especializar, repito, es entonces en el atraso.
¿De qué se trata? De hacer una educación pobre para un país pobre. No porque Colombia tenga que ser pobre, sino porque lo están empobreciendo. Están haciendo pobre en su desarrollo a un país con una potencialidad inmensa. Pero se trata de hacer una educación pobre para un país pobre, porque ellos lo condenan a la pobreza con el modelo económico neoliberal y con el libre comercio. Y dentro de ese país pobre que en general padece una educación mediocre, de tercera categoría, quieren darles a los pobres una educación para pobres. Habrá unos cuantos hijos de magnates que estudiarán en las mejores universidades de Estados Unidos y Europa para funcionar algo así como mayordomos de la colonia, ellos sí educados a altos niveles, el resto no. Es, repito, una educación pobre para un país condenado a ser pobre, porque lo condenan ellos, no porque tenga que serlo. Y una educación pobre para los pobres de Colombia, los de abajo con peor educación que los de arriba, siendo la de los de arriba también bien mala. Porque también digamos con franqueza, y se lo digo con cariño a los estudiantes de las mejores universidades privadas: esas mejores universidades privadas son bastante mediocres para lo que exige el desarrollo nacional. No hay aquí suficiente cantidad de hijos de gente adinerada que sea capaz de pagar el nivel que necesitaría un país como este. Basta con que comparen el precio de las matrículas de las universidades de Colombia con las privadas más costosas de Estados Unidos y de Europa y se darán cuenta de que también ahí hay un espejismo. Que podrán ser los mejor educados en la educación pobre para el país pobre del que estamos hablando, pero que tampoco podrán contribuir como deberían al progreso nacional.
29 oct 2009

Erick Adrián Velasco. Representante Estudiantil Consejo Superior Universidad de Nariño. Pasto, 26 de Octubre de 2009.
En pleno debate nacional sobre la necesidad de incrementar el presupuesto para educación superior pública, y así prevenir el colapso financiero y académico de las principales universidades del país, es pertinente señalar, una vez más, cual ha sido la lógica que ha impulsado la privatización y el deterioro de la calidad en la enseñanza universitaria: más exigencias con menores recursos.
Según el Contralor General de la República, Julio César Turbay, “El dilema es claro: se desfinancian progresivamente las universidades públicas, pero al mismo tiempo se les exige cada vez más, y las ganancias en eficiencia tienen un límite”, lo anterior no debe extrañar, pues si existe algún motivo para que los estudiantes protestemos, como lo ocurrido en la Universidad Nacional, la semana pasada, es precisamente la aplicación de esa perversa ecuación.
En las mismas declaraciones, la Contraloría hace referencia a que las mayores exigencias se dan principalmente por el crecimiento desmedido de nuevos cupos universitarios, los cuales recaen en su mayoría bajo responsabilidad del Sistema Universitario Estatal -SUE-, es decir, sobre las -ya constreñidas- 32 instituciones públicas de nivel superior. De 549.546 cupos nuevos que se crearon entre el 2000 y el 2008, el 88 por ciento (484.020) es imputable al sector público y el restante 12 por ciento (65.526) al privado.1
La Universidad de Nariño, principal centro educativo del departamento, lejos de sortear los embates de este sistema educativo perverso y antinacional, el cual reparte migajas presupuestales a la vez que exige milagros sociales, sufre un deterioro significativo en la calidad educativa. Si revisamos algunos datos sobre oferta en pregrado, en los últimos quince años, esta se diversificó pasando de 10 programas académicos a ofertar 36, lo que en número de estudiantes ha significado pasar de 4000 cupos, en 1994, a más de 9700 en la actualidad.
En consecuencia, no sorprende que hayamos pasado de tener una planta docente en su mayoría Tiempo Completo-TC-, a una planta TC que no sobrepasa el 30% del total de docentes universitarios; no sorprende que de los más de 800 profesores, tan solo, 38 ostenten títulos de doctorado; no sorprende – ni sonroja- que estudiantes de las llamadas ciencias “duras” hagan sus prácticas en laboratorios obsoletos; no sorprende que la infraestructura de los edificios y la biblioteca esté mandada a recoger y que nos veamos a gatas para asignar algo tan elemental como un salón para clases; no sorprende - mucho menos inmuta-, que la relación computador, conectado a internet, por estudiante sea de 1 a 40, y eso en pleno despliegue de las llamadas tecnologías de la información.
En fin, no sorprende que estemos pensando que la universidad de Nariño, después de resumir estos hechos notorios, sea una de las mejores del país, y no sorprende por la sencilla razón de que la formación en nuestros planteles es tan mala que no nos percatamos –y claro menos le interesa a este gobierno- de formar al estudiante como un ser capaz de criticar el estado actual de las cosas, ni siquiera de formular preguntas tan elementales como ¿por qué existimos? Y ¿cuál es nuestra función en la sociedad?
La educación, que es la manera como se desarrolla el conocimiento, es fundamental para promover el avance de las fuerzas productivas de cualquier sociedad, profundizar la democracia, reconocer y salvaguardar los valores culturales de los pueblos y permitir el ascenso social de las capas empobrecidas; sin embargo, la educación para lograr estos propósitos debe ser impartida a los más altos niveles de calidad, es decir, en condiciones de excelencia, lo cual se logra, en el caso de la educación pública, solo con el concurso del Estado colombiano capaz de generar los recursos adecuados para brindarle este derecho a todos los colombianos.
Así planteado, es oportuno para la Universidad de Nariño abrir la discusión sobre las iniciativas de creación de nuevos programas, como el de Contaduría Pública, el cual hace su tránsito por el H. Consejo Superior, a fin de no caer, ingenuamente, en el juego mezquino y demagogo de la “mayor inclusión”. Es evidente que nuestra universidad se queda corta ante las enormes exigencias de los miles de bachilleres que año tras años frustran sus sueños de ingreso a la universidad, de ser profesionales y así alcanzar mejores niveles de vida, sin embargo, la política debe modificarse y nuestra exigencia, así los tecnócratas le llamen “dogmatismo estatal”, es que el Estado en cabeza del Presidente Uribe, responda adecuadamente para ver si en algún momento los anhelos de una Colombia decente se materializan.
1 Tomado de www.eltiempo.com
★ LA EDUCACIÓN SUPERIOR PÚBLICA, EN GRAVE CRISIS POR CAUSA DE LAS POLÍTICAS PRIVATIZADORASIntervención del senador Jorge Enrique Robledo en el debate sobre la ley de presupuesto de 2011, plenaria del Senado, 20 de octubre de 2009.
La pérdida de la calidad es manifiesta, por culpa en buena parte de la Ley 30 de 1992, que privatizó la educación superior. Déficit de 650 mil millones de pesos. El gobierno amplió los cupos, pero no aumentó en la misma proporción los recursos. Agrava el problema que sea el Icetex el que los maneje.
Comienzo expresando mi coincidencia con los análisis hechos por la senadora Gloria Inés Ramírez, vocera del PDA. Y paso a enfatizar un par de aspectos. Lo primero, aprovechar para contarles a los colombianos, a quienes estén interesados, que el debate sobre el horror de Agro Ingreso Seguro, AIS, que se iba a hacer hoy, quedó para dentro de ocho días.
Y lo segundo, el tema de las universidades que hoy conmociona al país y con las que expreso mi solidaridad. La semana pasada se movilizaron por decenas de millares los estudiantes y los profesores. Los rectores de las universidades públicas han pagado además avisos en la prensa señalando la crisis que padecen. Y el contralor general de la Nación ha hecho lo propio. Empiezo por hacer énfasis en la gravedad de una crisis que vive toda la educación superior pública, crisis que ASPU, la Asociación de Profesores Universitarios, contabiliza en el orden de 650 mil millones de pesos, y esto a pesar de que las universidades públicas llevan ya mucho tiempo aumentando matrículas, deteriorando la calidad, reduciendo las buenas formas de contratación del profesorado con el propósito de disminuir costos y allegar nuevos ingresos, en buena medida en detrimento de la calidad de la educación.
Estamos hablando de un sector educativo que viene siendo estrangulado desde el año 1992, cuando en los inicios del neoliberalismo se aprobó la ley 30, que establece de una u otra manera la privatización de la educación pública. Quiero subrayar la gravedad de la pérdida de la calidad que se vive por cuenta de estas políticas privatizadoras.
Fui por casi treinta años, señor presidente, profesor de tiempo completo en la Universidad Nacional de Colombia, en la sede de Manizales, y conozco en detalle el drama que están viviendo los claustros de educación superior.
Y se moviliza el estudiantado, y se moviliza el profesorado, y hablan los rectores, y habla el contralor, y la respuesta que el gobierno nacional les está dando en el actual presupuesto es por completo insuficiente, así se trate de un problema gravísimo que no solo afecta a los pobres y a las capas medias de Colombia, sino que lastra el desarrollo nacional. La plata presupuestada, del orden de cien mil millones de pesos, si es de verdad la cifra a la que se llega, no resuelve el problema gravísimo que estamos viviendo.
Pero lo más grave es la decisión del gobierno de dirigir a través del Icetex una parte fundamental de estos recursos. El Icetex es una institución de crédito educativo que les presta lo mismo a quienes estudian en las universidades públicas que a las privadas. Luego fácilmente esos recursos se están aprobando hoy de manera engañosa, porque van a terminar el día de mañana, no respaldando el presupuesto que necesitan las universidades públicas, sino financiando de manera indirecta y con recursos públicos a las universidades privadas, que en muchos casos son negocios como cualquier otro y que funcionan con unos niveles de calidad bastante mediocres en la casi totalidad de los casos.
Se trata de un problema gravísimo que ha movilizado a Colombia y de un gobierno que en buena medida es responsable de la crisis, porque de manera irresponsable la actual ministra de Educación y el presidente Uribe impusieron en las universidades la ampliación de la cobertura, de los cupos, sin aumentar en la misma proporción los recursos, hasta el punto que ha terminado por colapsar el sistema.
Termino entonces diciéndoles a los profesores y a los estudiantes y en general a los colombianos que no se hagan ilusiones con este presupuesto. De aquí no va a salir hoy una solución a esta crisis. Cuando mucho se va a aprobar una suma que tiene bastante de demagógica para permitirles a los amigos del gobierno salir a sacar pecho y a conseguir votos entre las gentes confusas, metiéndoles el cuento de que el problema está resuelto. Lo que quiere decir, y preparémonos para ello, senadores y senadoras, que la crisis se seguirá profundizando y la movilización y la resistencia van a seguir aumentando, porque es apenas obvio que allí donde las cosas no funcionan los estudiantes, los profesores, los padres de familia y los colombianos sigan protestando.
★ EDUCACIÓN Y EMPLEO DIGNO VAN DE LA MANO CON LA SOBERANÍA NACIONALAndrea Del Pilar Quevedo I. Estudiante Lic. Ciencias Naturales y Educación Ambiental UPTC. Organización Colombiana de Estudiantes-OCE. Tunja, octubre de 2009.
La educación es pilar del progreso nacional, es eso lo que no vemos en nuestro país. El estado ha abandonado la responsabilidad de garantizar la educación para el pueblo colombiano, se refleja en la política educativa que se ha venido imponiendo con la mal llamada “Revolución Educativa” de Álvaro Uribe Vélez. La calidad de la Universidad se degrada cada día debido al recorte presupuestal conduciéndola a la privatización, sumado la falta de bibliotecas y laboratorios equipados, la decadencia de la investigación, el atraso en la aplicación de la tecnología de punta, la disminución de profesores de tiempo completo, entre otros factores, convierten la educación en una mercancía adecuada a los intereses de la globalización neoliberal. Globalización que nos puso la tarea de servir al proceso extractivo de recursos naturales, en la escala más baja del trabajo donde no se desarrolla la tecnología para dar valor agregado a los recursos naturales.
Pero este panorama no solo lo vemos en las universidades públicas, las universidades privadas también son víctimas de la política educativa del gobierno actual, lo podemos observar con la imposición de los contenidos curriculares de los programas, la violación de la democracia, el alza de matriculas que hace que los jóvenes tengan que acudir al ICETEX o entidades financieras, que los obliga a pagar su carrera con elevados intereses y emplearse en lo que sea si el modelo económico no le ofrece un empleo digno relacionado con su formación académica. Por esto, más de 4’000.000 de connacionales están fuera del país consiguiendo un empleo más o menos decente en términos de ingresos, que su propia nación no puede brindarles.
¿La universidad privada es de alta calidad? o solo pagan matriculas elevadas para recibir una educación medianamente buena, pero también ajustada a las necesidades de la división internacional del trabajo, donde nos asignaron como hemos dicho la escala más baja en la producción, la que no requiere de profesionales.
Digamos entonces, que el problema no es sólo la calidad, tanto del sector público como del privado, el problema mayor es el modelo económico dependiente de intereses ajenos al interés nacional, que no desarrolla los potenciales de nuestro país en materia de producción de alimentos y desarrollo industrial, de servicios y otras áreas de la economía que requieren profesionales.
La juventud debe propugnar por una educación y empleo digno, debemos organizarnos, participar en las luchas del pueblo, defender la soberanía nacional y jugar un papel muy importante contra el atraso de nuestro país. Pero esta tarea no sólo nos toca a los jóvenes de las universidades públicas, también le atañe a los jóvenes de las universidades privadas ya que son derechos que no tienen división por estratos económicos o sociales; si no defendemos los principios elementales como el de la soberanía nacional no podemos resolver los problemas de educación y empleo decente dentro de un modelo económico de oportunidades para todos, no solamente para las competencias laborales básicas.
17 oct 2009
★ EDUCACIÓN, PROGRESO PERSONAL Y NACIONALJorge Enrique Robledo, Bogotá, 16 de octubre de 2009.
Hay descontento en las universidades. El reclamo se origina en la peor crisis de la historia de las finanzas de las universidades públicas y en los problemas cada vez mayores de la calidad de la educación. Y no es para menos. Hasta la Contraloría les dio la razón a los 32 rectores que expresaron, mediante avisos pagados en la prensa, que es insostenible la situación financiera de las universidades, dado que las trasferencias del gobierno nacional están congeladas desde 1992, en tanto que los gastos han crecido mucho y por inexorables razones, entre ellas la irresponsable imposición oficial de aumentar en 484 mil los cupos sin aportar los nuevos recursos necesarios.
Hasta las directivas partidarias de las políticas de privatización que han llevado a las universidades públicas a solventarse con regresivos incrementos de las matrículas, ventas indeseables de servicios y deterioro de la calidad de la educación, tuvieron que reconocer que las instituciones están abocadas a la quiebra.
También participaron en las movilizaciones sectores representativos de las universidades privadas –donde está el 45 por ciento del estudiantado universitario–, lacerados por las matrículas caras y por sus permanentes incrementos no obstante el empeoramiento del ingreso de los colombianos, de la dureza de los créditos del Icetex con los que muchos tienen que financiar su educación y que en ellas también gana importancia el debate sobre cómo la educación de alta calidad tiene costos mayores que los que pueden pagarse con las matrículas. Estos estudiantes también saben que el llamado “mercado laboral” castiga, en empleos y salarios, a los egresados de las universidades privadas de menor costo.
El momento es propicio para insistir en que la privatización de la educación mantiene en la ignorancia a legiones, tortura a otras tantas familias que tienen que dejar de comer para pagar la educación de sus hijos y daña la calidad de las instituciones. Además, la norma es que las universidades privadas viven presas de una contradicción insoluble: las matrículas son muy altas a la hora de pagarlas pero muy bajas a la hora de costear una educación de óptima calidad, y eso incluso cuando no funcionan como simples negocios. Estas realidades lesionan el progreso de la sociedad en su conjunto, porque lo que para estos efectos desarrolla a un país no es que muchos obtengan títulos universitarios sino que dichos títulos certifiquen que sí se alcanzaron los conocimientos de alto nivel capaces de aportarle de manera decisiva al desarrollo nacional.
La defensa de la educación pública y gratuita no es, entonces, dogmatismo estatista. Este punto de vista tiene como primera razón de ser que con ella algunos logran evadir las carencias económicas de sus padres, objetivo democrático que no refutan invocaciones tan mezquinas como que “no hay que auspiciar el paternalismo”, y más en el país de AIS (Amigotes Ingreso Seguro). También es de gran importancia asegurar que todos los jóvenes mejor dotados lleguen a la cúspide de la cadena educativa y no que se queden en el analfabetismo o en los niveles básicos y medios de la educación, un desperdicio intolerable para un país que quiera salir adelante. Y el otro gran argumento consiste en que solo el Estado, la fuerza económica más poderosa de cualquier sociedad, puede pagar la educación de todos los niveles y de la totalidad de los habitantes de un país y, en especial, hacerlo a los costos tan grandes exigidos por la alta calidad educativa que se requiere si se aspira a cumplir con una de las condiciones necesarias para superar el atraso y la pobreza.
Es casi increíble que estas ideas elementales, que están claras desde hace siglos en el mundo y que en parte explican la revolución que significó la aparición del capitalismo, tengan que repetirse y hasta conviertan en “radicales” a quienes las expresan, mote peyorativo con el que intentan lo que no pueden refutar. Claro que estas estigmatizaciones no sorprenden en un país en el que nunca ha gobernado la idea de un proyecto de unidad nacional de auténtico progreso y en el que a cada ciudadano le han inculcado un “sálvese el que pueda”, salvación que en la práctica consiste en lograr separar la suerte personal de la de la nación, en alcanzar niveles de vida de país desarrollado en uno subdesarrollado, incluso apelando a todas las formas de ventajismo y corrupción.
Coletilla: solo rechazo debe generar la censura de prensa de El Tiempo contra Claudia López, porque en su columna dijo lo que es vox pópuli entre los colombianos informados.
18 abr 2009
Saludo de Jorge Enrique Robledo al Encuentro Nacional de Estudiantes, Bogotá, abril 17 de 2009
Presento un caluroso saludo a los estudiantes que vienen de diferentes regiones del país para definir el rumbo del movimiento universitario y enfrentar las políticas degradadoras de la educación superior.
La importancia de este evento radica en que la educación debe defenderse a capa y espada, particularmente la superior. No es posible resolver los problemas nacionales sin una educación de alta calidad, universal y gratuita y en esta tarea los estudiantes juegan un papel fundamental.
El gobierno de Álvaro Uribe Vélez se empeña en atentar contra las universidades colombianas a través de medidas neoliberales que deterioran la calidad, privatizan las instituciones oficiales, obligan a los estudiantes a pagar créditos usureros y violan derechos democráticos de los estamentos universitarios. En medio de la peor crisis económica del capitalismo, se mantiene el objetivo de adaptar el aparato educativo a la globalización neoliberal impuesta desde Washington.
En el Congreso hacen trámite dos proyectos de ley que apuntan a profundizar la degradación de la educación superior. El primero reglamenta el ECAES, examen que, en clara violación de la autonomía universitaria, impone el modelo de formación por competencias, de acuerdo con el artículo 6° del Plan Nacional de Desarrollo.
El otro proyecto es el No. 083 de 2008, que permite al Gobierno Nacional desentenderse de su responsabilidad en la atención de la totalidad de los pasivos pensionales de la universidades Nacional, de Caldas, Córdoba, Chocó y Cauca. Imponer la concurrencia, como lo plantea la iniciativa, amenaza la calidad y el carácter universal de la educación superior, razón por la que reiteradamente la comunidad universitaria ha rechazado su implementación. Se pretende implementar lo propuesto en artículo 38 del Plan Nacional de Desarrollo, declarado inexequible. La propuesta obligaría a la Universidad Nacional, por ejemplo, a responder por 40 mil millones de pesos de sus obligaciones pensionales, dineros que correrían a cargo de su ya precario presupuesto y que cubriría con mecanismos de autofinanciamiento como el alza de matrículas.
El 2009 será un año de luchas y de resistencia civil contra la ofensiva recolonizadora del imperialismo norteamericano y la política del presidente Uribe Vélez, empeñado en debilitar la educación pública y en acabar con los derechos de los colombianos, incluidos los del estudiantado. Tengo la convicción de que este encuentro acordará tareas a la altura de las responsabilidades que a Ustedes les competen como uno de los frentes de vanguardia del país. Estén seguros que el Polo Democrático Alternativo está firme en el apoyo de sus reivindicaciones, pues sabe que es el camino para que todos los colombianos puedan acceder a una educación de calidad, universal y al servicio del interés nacional.
30 may 2008
UNA EDUCACIÓN MEDIOCRE PARA UN PAÍS MEDIOCREJorge Enrique Robledo, Bogotá, 30 de mayo de 2008
Las transferencias del gobierno a las universidades públicas llevan más de una década congeladas. Pero ello no ha sido óbice para que se les haya impuesto aumentar los estudiantes, en particular entre 2002 y 2006, cuando crecieron en 58% y disminuyó el aporte del Ministerio de Educación por alumno en 39% en términos reales. ¿Cómo han compaginado una política calculada para presentarse como generosa a la hora de cobrar políticamente la ampliación de los cupos con lo cicatera que es a la hora de financiarla?
Primero, con mayores cobros a los estudiantes, incluso a costa de excluir a las mayorías que no pueden pagarlos. El ejemplo clásico es el de los posgrados de las universidades públicas, con matrículas bastante más caras que las de sus pregrados, similares a las de las instituciones privadas. También se ha impuesto la llamada “venta de servicios”, en muchos casos con vulgares negocios sin ningún valor académico y auspiciando entre los profesores el desdén por las verdaderas necesidades de la universidad y del país, a cambio de pagarles más como contratistas. Y en especial, atentando contra la calidad de la educación, como lo ilustra el caso de la Universidad de Caldas, el cual se repite en las demás. Allí los estudiantes aumentaron en 11.727 entre 2003 y 2007, un 35%, pero los docentes solo se incrementaron 12%, y para peor, sobre la base de cero por ciento de los de tiempo completo y 65% de los catedráticos, quienes, como se sabe, no pueden ser el pilar de una educación de buena calidad.
Aunque resulte obvio, para que la educación sea factor de progreso debe ser de alta calidad, pues lo que desarrolla no son los títulos que se obtienen sino los conocimientos que se alcanzan. En consecuencia, la defensa de la educación pública obedece a que el Estado es el único capaz de educar gratuitamente, con los millones de cupos suficientes en cada tipo y nivel –para que por falta de plata no se excluya a nadie que tenga capacidades– y, hay que remarcarlo, de alta calidad, la cual es muy costosa de lograr. El problema con la educación privada, además de que puede negar la libertad de cátedra, es que solo puede ofrecer buena calidad con matrículas muy altas, las mismas que apenas pueden pagar unos cuantos. Muy mediocres tienen que ser las políticas de calidad educativa, en un país lleno de pobres, donde la educación pública está cada vez peor financiada y las universidades y los colegios privados tienen el 50 y el 30 por ciento, respectivamente, del total de los estudiantes.
Que la mediocridad de la educación es la línea del gobierno de Álvaro Uribe lo confirmó Marco Palacio, su primer rector en la Universidad Nacional de Colombia, quien impulsó una reforma para adecuarla al “libre comercio” insistiendo en su privatización: no incremento de los aportes oficiales, costos prohibitivos para los pobres, venta de servicios, fines perversos para el sistema de créditos, aumento de los profesores de cátedra, nuevo reglamento estudiantil y menos años de los pregrados, propuesta que justificó con la siguiente barbaridad: “Quizás estemos ‘enseñando demasiado’, entregado un profesional que supera los requerimientos del mercado” (http://www.senadorrobledo.org/?q=node/2000015818).
La baja calidad de la educación se corresponde con el aparato productivo mediocre y el pensamiento único que el “libre comercio” le impone a Colombia. Porque si al país lo van a especializar en la producción de materias primas agrarias y mineras y en industrias maquiladoras de escaso nivel tecnológico, si las trasnacionales se van a quedar con las principales empresas y, como se sabe, estas no desarrollan sus necesidades científicas aquí y si hay que repetir como loros lo que digan en Washington, ¿para qué educación de alto nivel? A los pocos nativos encargados de administrar la dominación les bastarán las universidades norteamericanas.
Tiene toda la razón el científico Rodolfo Llinás cuando afirma: “El nivel de educación en Colombia es más bajo de lo que debiera ser (…) Oigo con frecuencia ‘estamos mejorando paulatinamente’ y eso no es verdad, nos estamos quedando atrás comparativamente” (Lecturas El Tiempo, junio de 2008)
Así intenten ocultarlo, es a este desastre al que con razón se oponen los estudiantes de la Universidad Nacional de Colombia y del resto del país.
4 may 2008
DEFENDER A CAPA Y ESPADA LA EDUCACIÓN PÚBLICA SUPERIOR
Intervención del senador Jorge Enrique Robledo en la audiencia pública “Por la defensa de la calidad en la universidad pública”, Recinto del Senado, 3 de abril de 2008
Mis saludos a todos ustedes y a quienes nos escuchan. Empiezo contándoles que hay 17 universidades públicas donde profesores y estudiantes están atentos a esta audiencia. Mis saludos a todos ellos y mis mejores deseos.
Voy a hacer una intervención sobre el impacto de la globalización en la educación pública colombiana. Pero antes de entrar en materia, quiero dar una buena nueva. Ayer el ministro de Agricultura tuvo que anunciar que revocaba la decisión de entregarle a un magnate las tierras de los desplazados de Carimagua. (Se oyen aplausos). Si este no fuera el país que nos han impuesto debería haber renunciado, porque o no tuvo la razón hace tres semanas cuando dijo que entregar así esas tierras era una maravilla, o no la tiene ahora cuando decide cambiar la orientación. Pero como en Colombia estamos, es probable que le den la Cruz de Boyacá.
Con el solo conocimiento no basta
Mencionemos muy brevemente una serie de criterios. Primera idea, la importancia del conocimiento. Sin conocimiento no hay progreso social de ningún tipo, no de ahora sino desde siempre. Sin el conocimiento no avanzan las ciencias naturales, nada avanza. Hay una frase sobre la que me gusta insistir, según la cual la tecnología es en buena medida la madre de todos los avances y la expresión material del conocimiento, la forma que toma el conocimiento. Y si el conocimiento es fundamental en las ciencias que llamamos naturales, en las ciencias sociales ni se diga. Casi podría uno decir que las ciencias sociales son conocimiento puro, la antropología, la filosofía, la literatura, etc. Luego enfaticemos en la idea: sin conocimiento no hay nada.
Segunda idea, que es la otra cara de la moneda: Con solo conocimiento tampoco avanzan los pueblos. El conocimiento es una condición necesaria pero no suficiente del desarrollo. De ahí que faltan a la verdad los neoliberales cuando se dedican a hablar de conocimiento y educación solo para hacer demagogia. Ocultan que yo puedo, por ejemplo, saber demasiado de agricultura, pero si los gobiernos me importan productos subsidiados, me destruyen mi agricultura. Un país puede saber mucho de medicina, pero si los hospitales no están abiertos a los habitantes, la gente se muere de cualquier enfermedad. Y sabemos que en el país hay millones de profesionales, especialistas en los más diversos asuntos del conocimiento, trabajando en lo que no es. El caso clásico es el de los taxistas, y lo digo con todo el respeto por esa profesión, que son sicólogos, filósofos, agrónomos. Luego es claro que con el solo conocimiento no basta. El desarrollo exige un progreso de tipo integral cuyo pilar sea el conocimiento, pero sin dejar de lado otros muchos elementos, también parte constitutiva del impulso al conocimiento.
Paso a mencionar otro aspecto, tan elemental que suena como a bobería. La educación es una manera de desarrollar el conocimiento, pero solo si hablamos de educación de alta calidad. Porque si no, se trataría en cierto sentido de una estafa. Lo que desarrolla a un país es que tenga muchos ingenieros, pero si son buenos ingenieros, es decir, si los títulos no son una especie de falsificación en documento público en el que se certifica que la persona sabe lo que no sabe. Este se nos vuelve entonces un asunto crucial, porque nos lo han intentado escamotear. El doctor Uribe habla todo el día del número de estudiantes que hay en Colombia, pero oculta la discusión sobre cuál es la calidad de la educación que se les está impartiendo a los jóvenes.
Relación estrecha entre el aparato educativo y el aparato productivo
Entre el aparato educativo y el aparato productivo se da de manera inexorable una estrecha relación. No es posible separar una cosa de la otra, porque no opera. Pongo un ejemplo sencillo: en una sociedad de cazadores y recolectores, por ejemplo, la de los nukak-makú, y lo digo también con todo el respeto por esos compatriotas, es una necedad establecer un laboratorio de física cuántica o de energía nuclear o de altos niveles de medicina, porque esa sociedad no lo requiere. Entender la relación entre aparato productivo y aparato educativo se nos vuelve fundamental, porque el tipo de educación que una clase dirigente instituye en una determinada sociedad es la que, a juicio de esa clase, se corresponde con las necesidades de dicha sociedad. Y esto me va llevando al punto en que pregunto cuál es el tipo de educación que quienes mandan en Colombia quieren establecer en Colombia en la época de la globalización, no en otra distinta, y cuál fue el tipo de educación o las instituciones superiores públicas que se establecieron cuando en el país había un pensamiento distinto entre las clases dirigentes con respecto al país que se quería.
Miremos brevemente qué está dispuesto para Colombia en la división del trabajo de la globalización neoliberal, qué disponen los planes del FMI sobre qué debe hacer Colombia en este mundo. Es un papel que los imperios les imponen a los países, no de ahora sino desde siempre. España les reservó a sus colonias en América un determinado papel que era el que a ella le convenía. En la globalización neoliberal, a algunos países de Asia, subdesarrollados inicialmente, se les pudo haber dispuesto desarrollar las manufacturas, y ese fue su papel. Pero a Colombia, a estas alturas, después de 17 años de globalización, ya puede uno saber a ciencia cierta qué es lo que le depara la globalización, particularmente con el Tratado de Libre Comercio.
Lo que depara a Colombia la actual división de trabajo
Primero. Especializarse en producir materias primas agrícolas y mineras para la exportación. ¿Qué es una materia prima? Un bien que se exporta con muy poca o ninguna transformación, con poco valor agregado y cuya producción exige poco desarrollo científico local. Ustedes entran a una gran mina de carbón y allí toda la tecnología es importada. El carbón se exporta como materia prima y el conocimiento nacional contribuye a ese desarrollo con muy poco o con nada, bueno, distinto del esfuerzo de los trabajadores.
Segundo. Especialización en maquilas. Lo poco que se hace de industria es en maquiladoras, por definición una industria de baja tecnología y que exige niveles no muy avanzados de especialización del conocimiento y de la mano de obra. Luego estamos hablando de un aparato productivo atrasado por definición y al que le corresponde un aparato educativo igualmente atrasado, que no intenta competir en el mundo con el conocimiento de punta y la gran tecnología, sino que es subsidiario, tributario de las transformaciones que se hacen en otras latitudes. Y lo poco que se deje para producir aquí para el mercado interno se lo toman las trasnacionales que, como es sabido, desarrollan la ciencia y la tecnología donde tienen sus casas matrices. Esta es una característica de la producción trasnacional en la división del trabajo. Aquí de pronto hay una ensambladora de automóviles, pero las partes complejas de la producción nos vienen como CKD, importadas de otras latitudes donde se han establecido avanzados niveles de producción.
El pensamiento único del FMI
Y en lo que tiene que ver con las ciencias sociales, ni se diga. Lo que allí predomina es la idea del pensamiento único, un pensamiento que se define en las metrópolis para la economía, el derecho, la filosofía, y se manda encapsulado para que nuestros estudiantes y profesores lo reproduzcan con toda mansedumbre, un conocimiento al que se le arrebata el fundamento científico y queda convertido en ideología barata, en instrumento de dominación y en herramienta para justificar una globalización inicua como la que se está estableciendo.
Luego podemos afirmar que el tipo de desarrollo que nos impone la globalización es un desarrollo de pacotilla. Se trata de hacer de Colombia un país de pacotilla, un país de quinta categoría. ¿Y esto cómo ensambla con el aparato educativo? Pues debe ser también un aparato educativo de quinta categoría, porque si no vamos a construir un país que valga la pena, para qué introducir un desarrollo que valga la pena. Se trata de implantar una educación pobre para un país pobre, tomado en su conjunto. Y en el caso de los individuos, una educación pobre para los pobres. Recordemos que la globalización incluye profundizar la desigualdad entre los países y de los individuos dentro los países. El aparato educativo que se termina configurando es exactamente eso.
Lo que dijo un rector de la Universidad Nacional
No sorprende por eso que la reforma académica que se empezó a impulsar en la Universidad Nacional de Colombia desde el gobierno del doctor Álvaro Uribe Vélez haya quedado resumida en una frase que he repetido mucho, una frase expresada por el rector de esos días, un académico sin duda de trayectoria: “Quizás estamos ‘enseñando demasiado’” Eso fue que lo dijo, no se le salió sin querer, lo escribió en un libro. “Quizás estamos ‘enseñando demasiado’ –y agregó–, entregando profesionales que superan los requerimientos del mercado”. Es la frase exacta. Esto, que parece absurdo y que cuando yo lo leí no logré comprenderlo, después descubrí que tenía toda la lógica. Hay que hacer una educación más mala, más recortada, con menos posibilidades, y lo he ilustrado muchas veces con este ejemplo: si no vamos a tener cultivos transitorios de trigo, maíz, cebada, porque se van a importar esos productos, para qué tantos años en una facultad de agronomía. Otra manera de ilustrarlo: si nuestros ingenieros electrónicos no van a trabajar en plantas de alta tecnología, sino que habrán de limitarse a vender tarjetas de celulares en los semáforos, para qué darles una educación de calidad. Y si nuestros economistas no van a desarrollar la ciencia económica, sino que van a ser simples repetidores del pensamiento único del FMI, pues tampoco se necesita una educación de alta calidad.
Se renunció expresamente a cualquier proyecto de modernidad
Lo que estamos presenciando es una renuncia expresa a cualquier pensamiento modernizante o a cualquier proyecto de modernidad. Y esa la contradicción de la universidad pública de hoy con la de antes y es por eso que la están deteriorando. La universidad pública se funda en la época en que hubo en Colombia un sueño modernizante, así fuera muy mediocre, pero lo hubo, al fin y al cabo. Colombia se debía parecer a los países desarrollados del mundo, decían las elites nacionales. La educación superior en Colombia debía parecerse a la de Alemania, a la de Estados Unidos. ¡El modelo neoliberal renuncia expresamente a ese sueño! Les parece que lo que se tiene es demasiado bueno, entre comillas, y que si se deteriora, no pasa absolutamente nada. Es tan expresa la renuncia del país a la modernidad que se ha abdicado de manera expresa a la soberanía nacional, el primer elemento de la modernidad. Hablar de modernidad sin soberanía nacional es un despropósito que no resiste el menor análisis. Y la globalización borra cualquier asomo de soberanía.
En concreto, globalización quiere decir privatización de la educación pública de todos los niveles y particularmente de la educación superior. Privatización significa que el Estado abandona en proporciones inmensas a los pobres y a las capas medias. Los abandona de distintas maneras: bajando la cobertura de la educación pública, pues hoy la mitad de la educación superior es privada y un 30% de la educación media, es decir, hay un abandono de la responsabilidad del Estado de educar a la gente. Se incrementan los costos de las matrículas, una manera de sacar de en medio a la gente y de financiar mal la universidad. Y se deteriora la calidad por todas las vías: mala financiación, deterioro de las condiciones laborales de los profesores, aumento de los catedráticos y disminución de los docentes de tiempo completo y toda una serie de prácticas que a lo que finalmente conducen es a menoscabar la calidad de la educación pública.
La educación como mercancía
¿Y qué sucede con la educación privada, a la que le están dando unas responsabilidades desproporcionadas? La educación privada funciona con la lógica de que es mercancía. Y de la misma manera que hay mercancías de alta calidad, las hay de muy mala calidad. Suelo poner el siguiente ejemplo: en el mundo se consiguen almuerzos superlativos de cien y ciento cincuenta dólares, pero también almuerzos de mil pesos, los dos, se supone, con la función de alimentar, pero de qué manera se marcan las diferencias. Lo mismo nos sucede con la universidad privada. Uno puede encontrar, dependiendo del precio que se pague, niveles relativamente altos o muy altos, pero también auténticos garajes para instalar muchachos y echarles el cuento de que los están educando bien. Esto como algo inevitable en este tipo de instituciones, porque la calidad depende del costo de la matrícula y la matrícula tiene que ser relativamente baja o muy baja porque los pobres y las capas medias no pueden pagar más. Entonces se vuelve consustancial el deterioro de la calidad.
Hay que defender a capa y espada la educación pública y particularmente la superior. No es posible resolver los problemas nacionales sin una educación de alta calidad. Y esa educación solo puede ser dada, en las condiciones de Colombia, por una educación pública, universal, que cubra a todos los habitantes sin excepción, y además gratuita, y cuando digo gratuita, es absolutamente gratuita. Estos no son inventos del Polo Democrático Alternativo, como tampoco el reclamo de que debe ser financiada adecuadamente por el Estado para que pueda ser de alta calidad. Así es en Francia, para poner un solo ejemplo. Esto no es ni siquiera socialismo. En Francia hay una educación universal de altísima calidad, gratuita, pagada por el Estado. Es un logro ya inventado, no nos pueden pedir que inventemos la bicicleta. Es el proyecto que hay que defender. Que es difícil de ganar, lo reconozco, como será también difícil sacar este país adelante.
Concluyo invitándolos a todos ustedes y en todos los sitios de Colombia, profesores, estudiantes y colombianos todos, a que entendamos que sin educación de alta calidad Colombia no podrá salir adelante, pero que se necesitan otras cosas. Y que esa educación de alta calidad debe ser una educación garantizada por el Estado a todos los habitantes del país. Pero que para conquistar este derecho, frente al proyecto retardatario de la globalización y de quienes lo agencian en Colombia, como el presidente de la República, Álvaro Uribe Vélez, nos toca movilizarnos, civilizada y democráticamente, pero movilizarnos, en la lucha social para cambiar profundamente a Colombia.
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